jueves, 30 de abril de 2015

DIARIO DE VIAJE. CAPÍTULO I: PRIMER DÍA EN BRUSELAS.

Bonjour!!! Lo prometido es deuda y hoy comienzo mi diario de viaje. Ya os avancé que conoceríais mis impresiones sobre Bélgica y mis recomendaciones para futuros viajeros. Algun@s de mis seguidores me han comentado que el anterior post les había sabido a poco. Esperaban que me extendiera más y eso es precisamente lo que pienso hacer.

Ryanair fue la compañía aérea encargada de trasladarnos a Bruselas. Cuando llegamos a la puerta de embarque había una cola increíblemente larga y empecé a sospechar que el vuelo se retrasaría. Después, una vez habíamos embarcado y ya nos encontrábamos en nuestros asientos, el avión no despegaba. Minutos después nos informaron, en inglés "of course", que había huelga aérea en Francia y nuestro vuelo se veía afectado. Habían cancelado vuelos pero nos podíamos considerar afortunados porque nuestro avión despegaría. Lo haría una hora y media más tarde. Durante ese tiempo permanecimos dentro del avión con un calor asfixiante. Finalmente tuvimos un buen vuelo y llegamos al aeropuerto de Zaventem. Este aeropuerto es el más cercano a la ciudad. Mucha gente cree que Rynair opera únicamente vuelos con destino al  aeropuerto de Charleroi, que está más alejado de Bruselas y que requiere un autobús para desplazarse desde allí, pero también opera vuelos con destino al aeropuerto de Zaventem.

Una vez en el aeropuerto cogimos un tren que nos trasladó a la estación central de Bruselas en veinte minutos. La estación central está en el centro de la ciudad y muy próxima al apartamente donde nos alojamos. Esto fue una ventaja ya que frecuentamos mucho esta estación para desplazarnos al resto de ciudades que visitamos.

La Gare Central (nuestra segunda casa en Bruselas)

Después de instalarnos nuestro siguiente objetivo fue buscar un sitio donde comer ya que era algo tarde y nos moríamos de hambre. Así que nos decantamos por algo rápido y elegimos comer en una de las muchas friteries que hay en la ciudad. Comimos en la que hay junto al edificio de la Bolsa. Toda esta zona es preciosa y está junto a la Grand Place. Decidimos probar los famosos bocadillos llamados mitraillette. Imaginad por qué se llaman así. Son enormes. Llevan carne de hamburguesa, tomate, lechuga, variedad de salsas y por supuesto las omnipresentes frites: las patatas fritas que acompañan con todo lo que allí sirven.

Des mitraillettes (en la foto parecen más pequeñas pero son enormes)

Yo me encargué de pedir las mitraillettes y al camarero le hizo gracia la manera que tenía de explicar lo que quería en francés. Enseguida se dió cuenta de que era española y empezó a preguntarme sobre mi ciudad de origen, etc. También le pareció increible qué pidiera tantas mitraillettes. Cuando vi cómo preparaba la primera me di cuenta de por qué. Son gigantes. Una para cada dos personas está bien. Después de reirse tanto conmigo me invitó a tomar un café y a conocer su pueblo. Tuve que rechazar la invitación porque terminaba muy tarde su turno y yo tenía que seguir conociendo Bruselas. Desde luego, los belgas no pierden el tiempo, je je.

Edificio de la Bolsa

Después de comer tan bien callejeamos por el centro de la ciudad y entramos en algunas de las miles de tiendas de chocolate que hay en Bruselas. Lo que más nos gustó es que cada vez que entrábamos en una chocolaterie alguna de las dependientas nos ofrecía un bombón o un trocito de chocolate. Seguro que hay gente que pasa las tardes entrando y saliendo de las tiendas para degustar lo que ofrecen. Sin duda Bélgica es el país del chocolate. Es toda una tentación a la que es imposible resistirse cuando paseas y miras los escaparates de las chocolaterías. Yo os recomiendo los chocolates Leonidas. No son tan caros como otras marcas y están deliciosos. Son unos de los más conocidos en la región.

Algunos de los bombones que puedes encontrar en Leonidas ( ¡son deliciosos!)

Tras degustar varios bombones nos topamos con la Grand Place. Es el lugar más conocido de Bruselas y donde todo turista que se precie debe hacerse una foto si está en la ciudad. La plaza es preciosa tanto de día como de noche con la iluminación que le da un aspecto especial. El conjunto arquitectónico está formado por el ayuntamiento, el museo de la ciudad y las casas gremiales. En esa plaza hay varias cafeterías donde probar distintas variedades de cerveza o tomar un café mientras contemplas la belleza de los edificios y deambular de la gente. Eso es lo que hicimos. Los camareros eran simpáticos pero tenían un humor algo peculiar. Uno de ellos protagonizó una escena de acción digna de la mejor película de Jean-Claude Van Damme porque pensaba que un vendedor ambulante nos había robado. Le agradecimos el gesto, algo exagerado, y mis amigas y yo nos quedamos estupefactas por semejante escena.

Grand Place

Después de reponer fuerzas continuamos callejeando por la Rue des bouchers y alrededores. En estas calles hay multitud de restaurantes con una decoración llena de encanto donde se pueden degustar los típicos moules frites o mejillones con patatas, el plato estrella de Bélgica. Nosotras lo dejamos para otro día pero el paseo nos sirvió para ir comparando precios. En la mayoría tienen el mismo precio y los mismos menús. Los camareros hablan un perfecto español y en todos los restaurantes no falta la típica chimenea. Me pareció que tenían un encanto especial.

Al calor de la chimenea

Por último, llegamos a las Galeries San Hubert. Son las primeras galerías comerciales de Europa. En ellas puedes encontrar chocolaterías, salones de té, restaurantes de gran calidad y tiendas muy sofisticadas. Al pasear por ellas da la sensanción de estar en otro siglo y conservan la elegancia de antaño. También hay una sala de cines. Muy cerca de allí está la cervecería A la Mort Subite. Además de contar con gran variedad de cervezas tiene un ambiente muy elegante.

El edificio donde se encuentran las galerías

El interior de las galerías

Uno de los escaparates

Otro de los escaparates

Al fondo a la derecha se encuentra  la cervecería A la mort subite

Después de todo lo acontecido durante el día estábamos algo cansadas pero yo sugerí alargar el paseo hasta la zona en la que se encuentra la plaza Santa Catalina. Es una plaza que se encuentra cerca de los antiguos muelles donde llegaba el mejor pescado de la ciudad. De hecho, en esa plaza celebraban el mercado de pescado y ha mantenido ese espíritu ya que cuenta con numerosos restaurantes donde degustar un buen pescado. Era ya de noche pero se podía apreciar la belleza del lugar presidido por la Iglesia de Santa Catalina, la más antigua de la ciudad, y la Tour Noire, una torre de las antiguas murallas. Me habría gustado volver de día para apreciar mejor la plaza pero no pudo ser. La fotografía habría salido mejor de día.


Tanto la zona de la bolsa como esta última zona se pueden recorrer caminando sin necesidad de utilizar ningún transporte público. En una tarde pudimos ver bastantes lugares y fue nuestra primera toma de contacto con la ciudad que nos gustó más de lo que habríamos imaginado.

Al día siguiente nos desplazaríamos a Brujas, una ciudad bonita pero demasiado tranquila para mi gusto. Los detalles los encontraréis en mi siguiente post. À bientôt!!!!


4 comentarios:

  1. Precioso diario del viaje que estás haciendo!!! espero con impaciencia el resto de días ;)
    besitos

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  2. preciosas fotos, llenas de recuerdos!

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